Por: Pablo A. Munévar.
Docente Asociado. Licenciatura en Educación Básica con énfasis en Tecnología e Informática. Director del Grupo de Investigación Ambientes de Aprendizaje. Facultad de Educación – UNIMINUTO. Email: pmunevar@uniminuto.edu
En el marco de los nuevos enfoques que se han venido configurando desde la corriente moderna y crítica social de la gestión del conocimiento, el contexto educativo ha permitido potenciar sus procesos gracias a la innovación pedagógica, principalmente a partir de nuevos alcances, producto de la incorporación de las miradas multiculturales, diversas y globalizadas.
En la actualidad encontramos que las nuevas didácticas, metodologías y estrategias de corte pedagógico han impactado las aulas y los ambientes de aprendizaje adaptando modelos acordes con los nuevos saberes y dispositivos pedagógicos en pro de fortalecer los procesos de enseñanza- aprendizaje.
Los modelos curriculares que tradicionalmente se soportaban en una secuencia de contenidos representados por asignaturas o materias, tuvieron una interesante transición a los procesos centrados en el aprendizaje a partir de los desempeños, habilidades y apropiación de saberes culturales en pro de construir nuevo conocimiento. Dichos diseños curriculares basados en competencias permitieron que los planes de estudios para la formación tuvieran diversas connotaciones y tensiones, como las miradas basadas en las competencias laborales, las competencias para la vida y las competencias básicas, entre otras.
Del mismo modo, emergieron y en otros casos resurgieron formas de potenciar procesos de enseñanza- aprendizaje, el Aprendizaje Basado en Problemas (ABP), el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP’), los núcleos problémicos, por ejemplo, fueron elementos interesantes en los diseños por competencias. Pero existía una dicotomía muy fuerte en el tema: “lo evaluativo”, dado que la formación desde la competencia, es más vista en los procesos y no reducida a productos o a resultados.
Es importante mencionar que en todo proceso pedagógico es necesario verificar los fines de la formación relacionados con los propósitos u objetivos de ésta. Los enfoques evaluativos basados en evidencias son, en suma, estas estrategias que permiten a todo diseño curricular resolver y proponer alternativas de valoración de cada proceso formativo. En estos momentos, gracias al avance de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), las herramientas Web 2.0, la telemática, la multimedia, el aprendizaje móvil (m-learning), el diseño de recursos educativos, los ambientes de aprendizaje, entre otros, se puede hacer efectivamente una evaluación desde toda evidencia o verificación soportada de cada producto o prueba constatada de una actividad formativa.
Casos como: los portafolios, los cuadernillos electrónicos, los blogs, las bitácoras, las fichas de monitoreo y los formatos de seguimiento a proyectos, son muestra de cómo un proceso de sistematización de información puede convertirse en una estrategia de evaluación desde los modelos emergentes, basados en evidencias que soportan de una manera apropiada los nuevos enfoques pedagógicos y curriculares.
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