Por: Álvaro Eduardo Pinto Marroquín
DocenteLEBA
Todo artista (y todo hombre) está impulsado por motivos conscientes y por motivos inconscientes. Es afectado por necesidades físicas y por pasiones del ánimo, nobles e innobles: influencias de su ámbito cultural, de sus ideales, de su religiosidad o su ateísmo; razones de odio, de amor o de afinidad; búsqueda de aventura, gloria o emoción… En el hombre común estas influencias se manifiestan de mil maneras en su profesión o en su vida cotidiana, dando testimonio de una forma de ser, de una actitud para vivir.
En el artista literario estas motivaciones tienen una gran fuerza de expresión que las hace notorias, se manifiestan abiertamente por medio del lenguaje, se transforman en vibración mágica de belleza.
Las diferentes manifestaciones del artista no tienen límites, ni tampoco medios de expresión específicos, se convierte en un productor de ideas y es aquí donde los adultos ayudan a los pequeños artistas (niños) a explorar su propio mundo. Un método eficaz es hacerlo a través de la lectura, explicar lo que ocurre en los libros y a recurrir a su experiencia para interpretar los sucesos narrados, de modo que se fomente la tendencia a imaginar historias y a buscar significados que es propia del modo humano de razonar.
“El espacio escolar es uno de los espacios privilegiados para que los libros y lectores aparezcan” (Emilia Ferreiro).
Cada vez sabemos con mayor seguridad que la lectura compartida es la base de la formación de lectores, como también lo son, la elección de los libros que quieren leer, la lectura en voz alta y silenciosa, la socialización de la lectura en el aula, el préstamo de libros a domicilio, el comentario de lo leído y el intercambio de libros. Metodologías evidenciadas en mi diario quehacer como docente de primaria, las cuales han dado excelentes resultados.
La lectura es un gran elemento motivador para la creación, y en gran medida para un artista plástico ya que un buen lector desarrolla con mayor facilidad la composición artística en cada uno de sus diferentes lenguajes y expresiones ya sean corporales, gestuales, sonoras y pictóricas, lo que hace del artista formado así, un ser especialmente sensible ante su entorno y potencialmente creativo.
Leyendo al más alto nivel posible en cada etapa del desarrollo y con la ayuda de otros lectores inteligentes, que puedan estimular los esfuerzos de los principiantes y que los enfrenten a desafíos adecuados para sus posibilidades, se logrará motivar la creación de mundos nuevos a través de las diferentes expresiones artísticas. Esos lectores inteligentes pueden ser, deben ser, esperamos que lo sean, en primer lugar, los maestros.
